Prevención del Ictus

Desde AIDA, realizamos múltiples charlas y coloquios de prevención y actuación del Ictus.



Iniciar un plan para prevenir los ictus o un tratamiento NO significa que nunca vaya a padecer un ictus.
Si su médico le ha identificado uno o más factores de riesgo de los expuestos antes es razonable que le proponga un cambio hacia unos estilos de vida más saludables. Los aspectos que se detallan a continuación son igualmente válidos para TODAS las personas:

Realice una dieta saludable:
  1. – Reduzca en su dieta el contenido de grasas de origen animal.
  2. – Coma pescado regularmente.
  3. – Coma fruta y vegetales regularmente.
  4. – Reduzca el contenido de sal de las comidas.
Realice una actividad física regular: cualquier actividad física practicada, por ejemplo para ir al trabajo, durante su tiempo libre o como deporte, es beneficiosa. Si ya hace ejercicio, aumente la duración o la frecuencia.

Evite el tabaco: si fuma, deje el tabaco. Los ambientes con humo de tabaco también son perjudiciales. Hay tratamientos que ayudan a abandonar el hábito.

Sobre el alcohol: si usted no consume habitualmente alcohol, no empiece a hacerlo. Si bebe habitualmente alcohol, hágalo con moderación. No beba más de dos unidades si es usted varón o más de una si es usted mujer.

Reduzca y mantenga su peso corporal: si tiene sobrepeso o padece obesidad, debe reducir su peso y mantenerlo. Su médico le aconsejará la mejor forma para conseguirlo.

No consuma drogas: debe evitar el consumo habitual o puntual de cualquier droga.

Existen una serie de alteraciones que muy a menudo no dan síntomas, pero las personas que las sufren tienen un riesgo más elevado de sufrir un infarto cerebral u otras enfermedades vasculares que las que no tienen estas alteraciones. Para corregir o tratar estas alteraciones existen tratamientos que son beneficiosos.

Estas alteraciones son las siguientes:

Hipertensión: las cifras normales de presión arterial se sitúan por debajo de 120/80 mmHg. Si su presión arterial está habitualmente por encima de estas cifras, el riesgo de padecer un ictus es superior. Para reducir las cifras de presión arterial, en primer lugar se aconseja modificar algunos estilos de vida poco saludables hacia otros más saludables. Los consejos citados anteriormente le van a ayudar a reducir la presión arterial.
Si con estos cambios en los hábitos o estilos de vida no se consigue disminuir las cifras de presión arterial hay medicamentos que han demostrado que reducen las cifras de presión arterial y, por tanto, el riesgo de sufrir un ictus. Su médico le indicará qué medicamentos son más apropiados en su caso. El objetivo es que su presión arterial se mantenga por debajo de 140/90 mmHg.

Dislipemia: ciertas alteraciones en las cifras de colesterol o los triglicéridos en sangre aumentan el riesgo de padecer un ictus. De forma muy parecida a la hipertensión, unos estilos de vida más saludables son beneficiosos.
Hay medicamentos que han demostrado ser beneficiosos y que reducen el riesgo de sufrir un ictus. Su médico le indicará qué medicamentos son más apropiados en su caso.

Diabetes: el aumento de las cifras de glucosa en la sangre daña de forma extensa los vasos sanguíneos de todo el organismo. Si usted sufre diabetes o cualquier otra alteración de las expuestas anteriormente, su riesgo es aún superior. Debe procurar que los niveles de glucosa en sangre estén dentro de los niveles normales el máximo tiempo posible. Para ello debe llevar una dieta específica y, si fuese necesario, realizar tratamiento con ciertos medicamentos o insulina. El control de las cifras de presión arterial o colesterol y triglicéridos debe ser más estricto si sufre diabetes.

Obstrucción de las arterias carótidas: la acumulación de materia grasa en la arteria carótida (la principal arteria entre el corazón y el cerebro) puede obstruir esta importante fuente de irrigación sanguínea. Es una causa frecuente de ictus.

Dependiendo del grado de obstrucción que presente, su médico puede recomendarle tratamiento con aspirina u otro medicamento similar o incluso proponerle una intervención quirúrgica.